Hablamos con Enrique Monfort y Julián Fortes

Hay personas que no solo forman parte de una empresa, sino que crecen con ella y ayudan a construirla día a día. Enrique Monfort y Julián Fortes son dos de esos casos. Desde Castellón y Alicante, sus trayectorias reflejan casi tres décadas de evolución del sector y de compromiso con su trabajo.

Dos historias distintas, un mismo recorrido: el de quienes han vivido desde dentro la transformación de Berdin.

"Lo bueno es que, aunque la empresa ha crecido mucho, las personas siguen siendo muy accesibles, y eso facilita muchísimo el trabajo"

Enrique comenzó su camino en 1997 en Suelcasa, integrándose en Berdin tras su adquisición en 2014. Julián, por su parte, se incorporó en 2000 a Lucero de Levante, empresa que pasó a formar parte del grupo en 2021.

Dos historias distintas, un mismo recorrido: el de quienes han vivido desde dentro la transformación de Berdin.

Anécdotas de dos momentos clave

La incorporación de ambas empresas a Berdin también dejó momentos difíciles de olvidar.

Enrique vivió la responsabilidad de Suelcasa de una forma inesperada: “Yo era técnico en la delegación de Castellón y recuerdo llegar una tarde, sobre las 19:00 h. Me sorprendió ver tantos coches en la nave. Cuando entré, me dijeron: ‘sube, que te están esperando arriba’. Al entrar en la sala de reuniones me encontré con mis jefes y con varias personas que no conocía. Entonces me dijeron: ‘acabamos de vender la empresa a estos señores’. Me quedé solo, sin saber muy bien qué decir. Y lo primero que me dijeron fue: ‘no te preocupes, contigo ya tenemos algún plan’.”

En el caso de Lucero de Levante, Julián recuerda una escena muy particular:
“Sabíamos que había negociaciones, pero el día que se cerró todo fue impactante. A las 15:00 h aparecieron en la empresa Xabier Ostolaza, Laura Marino, Estíbaliz Sesma, Alfonso del Río y Enrique Viana, todos trajeados y con mascarillas. Nos reunieron y nos comunicaron que pasaban a ser la nueva directiva. Fue un momento muy llamativo… sobre todo porque no les he vuelto a ver de traje. Se vistieron para nosotros.”

Dos momentos distintos, pero con algo en común: el inicio de una nueva etapa dentro de Berdin.

Cómo llegaron a ser delegados

Julián lo tenía en cierta medida en el horizonte:
“Yo ya tenía trato con Javier y con Xabier, y sabía que la operación de compra estaba en marcha. A finales de 2020 empezaron los acuerdos y coincidíamos en reuniones de Fegime, donde ya tuvimos un contacto más formal. El día que se cerró la venta me trasladaron que contaban conmigo para liderar el equipo como delegado. La antigua dirección también lo había dejado previsto dentro de la operación, así que fue un paso natural.”

En el caso de Enrique, el camino fue más inesperado:
“Después de comunicarnos la venta, me reuní con Roberto y Rafael, y me propusieron asumir la responsabilidad como delegado. Acepté el reto. Durante los primeros años estuve acompañado por Roberto, que me ayudó a ir cogiendo las riendas de la delegación. Hasta que llegó un momento en el que él dio un paso atrás y me tocó quedarme al frente. Ahí sí que sentí cierto vértigo, porque pasaba a ser yo quien tenía que tomar todas las decisiones.”

Evolución de la empresa

La evolución de Berdin se percibe claramente en cómo han cambiado las integraciones y la propia estructura de la compañía. 
“En la compra de Suelcasa vino solo una persona; en la de Lucero ya eran cinco. Eso refleja perfectamente el crecimiento: hoy somos una empresa mucho más estructurada, con departamentos como marketing o recursos humanos que antes no existían”, explica Enrique.

También ha cambiado el propio mercado:
“Hoy en día, si visitas a un cliente y no aportas valor, no te reciben”, apunta Julián.

Enrique añade una reflexión sobre cómo han evolucionado los tiempos:
“Antes hacíamos formaciones por la tarde y luego nos quedábamos a cenar sin prisa. Hoy todo va mucho más rápido y ese tipo de momentos ya casi no se dan.”

Momentos difíciles

No todo han sido etapas sencillas en el camino.
“Uno de los momentos más duros ha sido la salida de compañeros con los que habías trabajado durante muchos años”, reconoce Julián.

En el plano operativo, Enrique destaca otro reto importante:
“La implantación de Izaro y los cambios de ERP fueron procesos exigentes. Vivimos dos implantaciones consecutivas y no fue fácil adaptarse.”

Personas que han dejado huella

Julián destaca el componente familiar de su trayectoria: “Soy la tercera generación en la empresa. Mi abuelo y mi padre ya trabajaron aquí, y yo crecí prácticamente dentro. Con mi padre coincidí en compras y fue muy exigente, pero un gran maestro.”

También recuerda a compañeros clave:
“Personas como José Antonio en almacén, Antonio Macía en la parte técnica o Antonio Aguilar en mostrador. Gente con mucha experiencia que siempre me hizo sentir en familia.”

Enrique, por su parte, pone el foco en quienes confiaron en él:
Rafael Vilar y Roberto Breva apostaron por mí para liderar la delegación. Además, crearon un ambiente de trabajo muy sano, donde lo importante era venir a gusto y trabajar como un equipo. Eso me ha marcado mucho.”

Valores de empresa

Ambos coinciden en los pilares que definen Berdin:
“La comunicación es clave, puedes hablar con cualquier persona de la empresa”, destacan.

A ello se suman la vocación de servicio, el compromiso y, sobre todo, la especialización del equipo:
“Ahí está nuestra diferencia frente a las grandes superficies: el conocimiento.”

Futuro

“Es una empresa en constante crecimiento, donde siempre hay nuevos retos. Aquí no te aburres.”

Una frase para definir su trayectoria en Berdin

Julián: “Evolución profesional absoluta.”
Enrique: “Crecimiento personal y profesional.”